El nuevo espacio generado a partir de la revolución 2.0 exige una mayor implicación a la hora de poner en marcha acciones de promoción y visibilidad tanto en Internet como en los medios tradicionales.
La fragmentación de las audiencias y las amplias y diferentes posibilidades para llegar al público objetivo requieren pautas diferentes y globales. En la actualidad, las acciones de comunicación deben ser dinámicas, continuamente actualizadas y revisadas y deben seguir las normas establecidas por la comunidad 2.0.